Sociales

El rincón de Andrés Errea

Nuestras colectividades extranjeras (Segunda parte)

06|09|20 00:31 hs.

En esta segunda entrega nos vamos a referir a aquellas colectividades extranjeras que, por razones de espacio, no pudimos incluir en la primera parte, pero que igualmente realizaron su valioso aporte a la ciudad. 



La capilla de la Iglesia Luterana, ubicada en el cementerio danés. Y las tareas de Gustavo Brun en el campo en 1918, en la zona de Cascallares


 Los libaneses 
La colectividad libanesa tuvo un importante protagonismo en el progreso económico de Tres Arroyos. Sus integrantes, dedicados preferentemente a la actividad comercial, aunque la mayor parte de ellos se inició con escasos recursos ofreciendo sus mercancías por los campos, con el paso del tiempo se instalaron en la planta urbana en establecimientos de su propiedad. Ejemplo de ello fue la tienda “La otomana”, que funcionó en avenida Libertad, dedicada a la venta de ropa de campo y por lo tanto, muy frecuentada por los trabajadores rurales que allí encontraban lo necesario para las actividades en ese ámbito. 

La colectividad se nucleó, no sin escollos, en la Sociedad Libanesa de Socorros Mutuos, fundada el 3 de diciembre de 1922 y tiene su sede en avenida Rivadavia 558. 



 La colectividad israelita 
Aunque no muy numerosa en nuestro medio, no dejó de ser importante su contribución al desarrollo de esta ciudad. Sobre todo la actividad comercial ha contado con su participación. La Sociedad Unión Israelita fue creada en 1915 y a partir de ese momento quedaron a cargo de la Sinagoga (en la esquina de San Lorenzo y Pringles), su biblioteca y el cementerio judío. 


Casa Fichman, un negocio que tuvo una amplia trayectoria. La Sociedad Unión Israelita fue creada en 1915


Hoy quedan muy pocos residentes de este origen, ya que muchos de sus descendientes de aquellos pioneros se radicaron en otras ciudades del país o bien se fueron a vivir a Israel. 



 Los sirios 
Como los libaneses, los primeros sirios que llegaron a estas tierras entraron con pasaporte turco, ya que ambos pueblos formaban parte del Imperio Otomano. Su arribo, anterior al de los italianos, estuvo motivado por la necesidad de mano de obra para el campo (principalmente para la cosecha), por lo que formaron parte de una “migración golondrina” en sus inicios. También se convirtieron en “marchantes” (vulgarmente conocidos como “mercachifles”) por la zona rural, hasta establecerse en negocios. Es de destacar la asimilación rápida de estos migrantes a nuestras costumbres; tal es así que los que retornaban a su país, introdujeron el mate en él y esa costumbre quedó muy arraigada en territorio sirio, abriendo la exportación de yerba mate hacia allí. 


La sede la Sociedad Siria, en la primera cuadra de Sargento Cabral




 Los daneses
Los pioneros de esta colectividad se afincaron directamente en el campo para dedicarse básicamente a las tareas agrícolas y puede afirmarse que se cuentan entre los primeros dedicados a la siembra de trigo en nuestro partido, tal es el caso de don Blas y don Nicolás Ambrosius, en parcelas próximas a Micaela Cascallares. 

Los daneses fundaron la Sociedad Dinamarquesa de Socorros Mutuos en 1902 y bajo la presidencia de don Carlos Andenberg, surgió el Colegio Argentino Danés, propiciando así la escolaridad de sus descendientes, sin necesidad de acudir para ello a la cabecera del distrito. 




La Sociedad Libanesa, en avenida Rivadavia 558


 Los holandeses 
Los primeros inmigrantes de los Países Bajos llegaron alrededor de 1889 y se instalaron en las proximidades de Micaela Cascallares. 

Aunque su objetivo era el trabajo en el ámbito rural, estaban dispuestos a desempeñar otra actividad, si acaso no alcanzaban la meta prefijada. 


En Tres Arroyos se encuentra la principal colectividad de los Países Bajos en el país.


Ya organizada la colectividad, muchos de sus integrantes se dedicaron a la explotación de tambos y posteriormente se volcaron de lleno a explotaciones agrícolas. Su apego al cooperativismo los llevó a la creación de la Cooperativa Rural Alfa, con sede en la esquina de Maipú y Saavedra, junto a la Iglesia Reformada. 

No menos trascendente fue su aporte cultural a la ciudad, ya que el Colegio Holandés, que en principio albergó a descendientes de aquellos inmigrantes, luego abrió sus puertas a la comunidad entera. 


El molino fue inaugurado en noviembre de 2019


 Otros inmigrantes 
Promediando el Siglo XX, los orígenes de los migrantes cambiaron totalmente; si bien algunos europeos siguieron llegando, el grueso procedía de países vecinos (Chile, Paraguay, Bolivia y dentro de los no limítrofes, Perú) y del Lejano Oriente. 

Aunque las motivaciones de ambos movimientos migratorios fueron diferentes, no se puede negar que en sendos casos la meta era mejorar la calidad de vida y en esta oportunidad, Argentina se convirtió en “la Tierra Prometida”, cumpliendo con lo expresado por el preámbulo de la Constitución de 1853: “para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo…”. 

Aclaración: Las dos notas presentadas sólo ilustran la llegada de los inmigrantes a nuestra zona que se organizaron en sus respectivas colectividades, como lo enuncia su título.