Sociales

Por Horacio Arbasetti

El Grupo Son y sus reconocidas peñas

06|09|20 16:42 hs.

Hay cosas que son icónicas en la noche de Tres Arroyos, espectáculos que quedaron para siempre grabados en la mente y el recuerdo de muchos. Uno de ellos fueron las Peñas del Grupo Son. 


 Por esto La Voz del Pueblo convocó a uno de sus integrantes, Carlos Russi y a quien arrancó con esto de organizar eventos, Héctor Ricardo Asef. 

Ambos coincidieron en dos momentos diferentes pero muy unidos entre sí; primeramente con Las Voces de Tres Arroyos, en 1973, y posteriormente con el Grupo Son que comienza en mayo de 1985. 

Carlos comenta, entre risas, que “él trabajaba, nosotros cantábamos nomás”. 

Héctor Asef empieza con su acercamiento a Las Voces de Tres Arroyos en diciembre de 1973. “Ellos andaban buscando ir a Cosquín, yo trabajaba en La Voz del Pueblo. Carlos me conocía y se acercó para que le armara una carta para anotarse en el Pre Cosquín. Yo armé la carta y la mandé, del Festival me contestan y viajan -yo con ellos- al Pre Cosquín… y luego de varias etapas lo ganan siendo Revelación de Cosquín en el 74’”. 



La vuelta a Tres Arroyos fue tremenda, el recibimiento de la ciudad y por ello es que los integrantes de la que era Las Voces de Tres Arroyos le piden a Héctor Asef que siga junto a ellos. Esto debido a que al ser Revelación de Cosquín les dio impulso para continuar trabajando. 

“Es desde allí que comienzo, sin saber nada de todo esto, me hice representante porque me vinieron a ver y me lo propusieron. A partir de eso acompañé a Las Voces de Tres Arroyos hasta que se disolvió el grupo” dice Héctor. 

El comienzo de Grupo Son 
Carlos Russi cuenta que luego de la disolución de Las Voces de Tres Arroyos pasa a integrar durante cuatro años Frecuencia Modulada y Horacio Mónaco -“mi compañero del alma; quería hacer algo como Las Voces de Tres Arroyos. En el 85’ armamos el Grupo Son y junto con Héctor empezamos a girar, fuimos a Baradero, grabamos varios discos”. 

La formación inicial de Grupo Son se integró con Cacho D’Onofrio, “una primera voz y una percusión infernal. Nunca más tuvimos otro igual. Horacio Mónaco, Oscar Aranegui y yo. La segunda formación cambia la primera voz siendo en ese caso Luis Pintos por Cacho, pero el que más estuvo fue Cacho, durante once años”, cuentan ambos. 

En un momento determinado “fue trío, eso no lo sabe la gente. Esto fue por pocos meses, cuando Horacio Mónaco se fue a vivir a Puerto Madryn por trabajo. Como había muchos shows se modificó todo”, cuenta Asef.

Entonces Carlos Russi tuvo que modificar los arreglos pero “todo se adaptó, hasta que volvió Horacio Mónaco de Madryn y cambió de nuevo” cuenta. 

En muchos aspectos, Grupo Son es Carlos Russi, aunque él cuente entre risas “porque quedé solo”. Pero él no solo es el integrante que se mantuvo por mayor cantidad de tiempo sino que además era quien hacía los arreglos musicales. 

 Las peñas, una marca registrada 
En esos tiempos de los años 80’ Héctor Asef era una de las personas que más veces había ido a Cosquín. Cuenta que lo visto allá, en las peñas en derredor de la Plaza Próspero Molina coscoína, lo llevó a pensar en hacer algo similar en Tres Arroyos; “con Raúl Guevara -a quien invité- hicimos la primera. Se llamó Tierra Querida, que arrancó en el Centro Danés. Con él la hicimos durante un año más o menos y a partir de ahí seguí solo con el Grupo Son”. 

Carlos Russi recuerda con mucho cariño a la Peña del Grupo Son, “porque fue hermosa. Yo he ido a muchas pero esa tenía algo especial, cuatro años la hicimos, sin parar ni un solo mes”. 

En esto “la idea que teníamos -cuenta Héctor- era que el grupo se luciera como organizador pero que además le diera oportunidad a grupos nuevos. Como cuando vas a las peñas en Cosquín, nosotros veíamos que acá había chicos o gente más grande con posibilidades de cantar y no tenían escenarios además de tener cualidades. Al punto tal que muchas veces Son le hacía de músicos a los artistas que cantaban. De esta manera se hizo conocida mucha gente, Yesica Ferreyra, Marisabel, Gisela Issel, cantores de tango. Muchos tuvieron su oportunidad en esa peña, después de la misma los agasajábamos con una comida a todos, era muy cuidado lo que se hacía. Después la pasamos al Salón de la Plaza España, con Carlos Fredes y la comisión. Ahí tuvimos la oportunidad de traer a Los Carabajal y a Sergio Galleguillo y Los Amigos, eran dos figuras de nivel nacional en esos momentos de principio de los 90’”. 



Tanta trascendencia tuvo ello que en una Fiesta del Trigo pidieron autorización para que participaran los artistas de la peña en el escenario y el Grupo Son tocó durante cuatro horas por y para ellos. 

Además de haberlo traído a Marcelo Simón, quien era presentador en Cosquín, al Auditorio Padre Manyanet para cuando estrenaron un nuevo disco. 

Apoyo masivo 
Las peñas que organizaban en el Salón de la Plaza España (también conocido como Ferroviario), en Pedro N. Carrera al 463, se habían hecho tan populares y multitudinarias que se compraban las entradas anticipadas. Al punto tal fue que muchas veces llegaron a tocar con gente parada porque “vendíamos unas trescientas entradas pero muchas veces dejábamos entrar a la gente porque no había más lugar” señala Carlos Russi. 



“Hacíamos una grilla de diez artistas -dice Héctor Asef- por peña, que los cambiábamos todos los meses. Había un servicio de cantina y con esto pagábamos los artistas, les dábamos cena y algún peso quedaba. Pero trabajábamos todos, hasta las familias, la idea era mostrarlos y que los artistas tuvieran un lugar para cantar”. 

En el final Carlitos Russi destaca que de lo vivido “cada recuerdo me hace bien. Es como que me quedó lo más hermoso de todo, los viajes, las anécdotas todas esas cosas me quedan, lo lindo”.

En tanto para Héctor es el recuerdo de que “me vinieran a buscar para que les hiciese la carta que los llevaría a Cosquín cuando eran Las Voces de Tres Arroyos. Después, con el Grupo Son todo lo vivido y el afecto que nos une; además debo reconocerlo. a mí me insertaron ellos -con La Voces de Tres Arroyos- una profesión. Porque a partir de ahí y hace más de cuarenta años, vendo espectáculos”. 

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“Conciertos didácticos”

Otra de las cosas desarrolladas por el grupo Son fueron los “Conciertos didácticos” con el auspicio de la Cooperativa Obrera. “Esto fue para 2500 alumnos de la ciudad y la región bajo una idea mía y el Grupo Son lo desarrolló” recuerda Héctor. 

Se trataba de un recorrido por todos los ritmos del folclore argentino desde la Patagonia hasta Jujuy desde el caaño, el loncomeo del sur, pasando por la milonga, la huella bonaerense, el tango, la zamba, el carnavalito, la chacarera, el chamamé. Hacían pedacitos de los ritmos y además lo explicaban a los chicos; imagínate lo que se tenía que aprender Oscar (D’Onofrio) -cuenta Carlos Russi-. 

“Teníamos un mapa grande de la Argentina y le habíamos puesto los ritmos a cada provincia y veníamos subiendo desde el sur. Oscar explicaba los ritmos de cada provincia y los cuatro ejecutaban cantando a dúo, trío eran como treinta y cinco ritmos” dice Héctor Asef. 

Le gustó tanto a la Cooperativa Obrera que el Grupo Son recorrió una zona tan amplia llegando hasta Puerto Madryn 

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Viajes y grandes recuerdos

Carlos Russi cuenta que de todo esto “lo que más me quedó fue la linda amistad que había en el Grupo Son, estábamos meses juntos trabajando. Lo que más extraño es el grupo humano, era lo más lindo y te lo puede decir Héctor. Lo pasábamos bárbaro, imagínate que cuando fuimos a Chile arrancamos acá cantando y llegamos a la aduana cantando” recuerda Carlos. 



Muchos de los viajes que hicieron hacia el país trasandino eran en julio o agosto, momentos en los que hay mucha nieve y hielo e iban en el auto de Horacio Mónaco -un Dodge Polara-. “El se llevaba unos repuestos porque era mecánico, en esos tiempos manejaban Carlos, Cacho u Horacio -cuenta Asef-. Una vez en Puerto San Julián nos agarró una nevada y queríamos llegar a Tres Arroyos porque era mi cumpleaños. Paramos en una estación de servicio y nos preguntaron si teníamos cadenas para las gomas, calentador,… porque les parecía que no íbamos a pasar. La mujer nos decía ‘ustedes están locos, van a tener que quemar las guitarras para calentarse’ pero pasamos y llegamos igual. Otra anécdota que tenemos de los viajes a Chile fue en un viaje que hicimos con Los Cumpas -mendocinos- y Los Cuatro de Córdoba. Nos habían fletado una combi desde punta Arenas hasta Río Gallegos y en la Aduana de Monte Aymond y nos hacen bajar todas las cosas, era la etapa del 1 a 1. Habíamos comprado un micrófono Shure SM58, el mejor que había y sigue habiendo, y Cacho D’Onofrio una batería electrónica Yamaha. Nos pasamos cinco horas desarmando el bombo de Cacho y ahí los metimos pegados con cinta. Los Cuatro de Córdoba se habían comprado cada uno una videograbadora que dejaron arriba de la combi. En la Aduana uno de ellos empezó a hablar de un televisor que había traído, los gendarmes subieron al micro y requisaron todo. Ellos estaban amargados y nosotros nos reíamos, cuando nos preguntan por qué y les contamos lo que habíamos pasado, se querían morir”, cuentan los dos entre risas. 

Eran viajes anecdóticos, hacían algunos por tierra y otros por avión. En Chile eran muy mimados ellos, en el Festival Folclórico en la Patagonia, en Punta Arenas, “allí ganaron los premios del festival, el de la canción, el de mejor artista y El Ñandú que es un premio que lo otorga el público (algo similar al Gaviota de Viña del Mar). Cuando el público empieza a corear… Ñandú, Ñandú los organizadores los dejan gritar y si el reclamo es muy importante lo entregan”, cuenta Héctor. De estos reconocimientos Grupo Son ganó cuatro.

Cantar con y para Diego Maradona 
Otro de los recuerdos fue cuando Diego Maradona vino a hacer un partido benéfico a Tres Arroyos para Caminemos Juntos, en cancha de El Nacional, y el agasajo posterior se hizo en el Rancho de Chichí. Hay una foto que guarda Carlos Russi con mucho cariño, esto fue porque el grupo Son estaba programado para esa noche y actuaron con Diego presente. Lo significativo de ese momento fue que Maradona, con el acompañamiento del Grupo Son, cantó el tango “Cucusita”.

Con el Grupo Son hicieron la temporada de verano en Mar del Plata, en el Hotel 13 de Julio y en Villa Gesell. “Empezamos el 15 de diciembre y terminamos en abril porque la temporada seguía hasta Semana Santa por el calor”. 

El prestigio que adquirieron les permitió recorrer gran parte del país, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Cosquín, cuatro veces estuvieron en Baradero. En la provincia de Buenos Aires no hubo ciudad por recorrer. Pero la experiencia recogida en Cosquín fue la fundamental. 

Al punto tal que uno de sus discos lo grabaron en el estudio del hijo de Luis Landriscina “Tengo fe, tengo Dios”. Con este tema hay una anécdota muy especial porque la letra es de Cacho D’Onofrio y la música de Carlos Russi. Algo que lograron en sólo trece minutos… Así era la conjunción del Grupo Son. 

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