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Bartolo Flores, sinónimo de arquero en Tres Arroyos

20|09|20 17:56 hs.

Si en Tres Arroyos se hiciera una lista de arqueros que han quedado marcados en la memoria de los futboleros, el de Bartolomé Justo Flores, o simplemente Bartolo, sin dudas será de los primeros que surjan. Con la “1” o la “12” de Huracán o la selección, el golero marcó una época, sumó 20 títulos oficiales entre la Liga Regional Tresarroyense y la Liga del Sur de Bahía Blanca y dejó su nombre grabado a fuego. 


Su vida deportiva transcurrió casi en totalidad en Huracán, club al cual considera su segunda casa. “Me crié ahí adentro. Gracias a Dios tuve la suerte de criarme ahí”, aseguró Flores, en la redacción de La Voz del Pueblo en una rica charla para conocer más detalles del arquero que nació el 16 de julio de 1954 en el barrio Chacarita, es un múltiple campeón en Tres Arroyos y se dio el gusto de lograr dos ascensos en Bahía Blanca. 



 Desde los 8 años en Huracán 
El arribo de Bartolo Flores al Globo fue cuando apenas tenía 8 años, cuando llegó con varios amigos de su barrio al baby fútbol. Ya desde ese momento se paró como arquero, y su conexión con el puesto fue eterno. Recordando con quiénes arribó, detalló: “Habíamos ido con el Negro Tello, Mancilla, uno de los Barroca, Espinal, Dabién, algunos quedaron en el camino y otros llegamos”.

 A esa edad las inferiores le quedaban lejos, pero igual Flores fue constante y pasó a la Sexta y luego a la Quinta, donde “algunos campeonatos tengo”, aclaró. Hasta que llegó el momento de la Tercera, donde jugó “unos cuantos años porque lo hacía en Tercera e iba al banco en Primera, suplente de Olivieri (un histórico arquero de Huracán)”. 

El poder dar el salto a Primera no era sencillo, porque por esos tiempos el Globo estaba plagado de figuras, y Flores recordó algunos para poner en contexto: “Estaban Tiberio, Pérez, Luna, Goroso, Tarula Vásquez, Rivada, Palacio...”. Mientras que en la reserva también había grandes jugadores, como “Alberto Alvarez, Guarino, los mellizos Fernández, Coco Monjes”. 

En los primeros años de la década del ´70 Flores empezó a integrarse al plantel de Primera, y durante 5 ó 6 años se desempeñó en Tercera y fue al banco de Primera. Hasta que “en el '75 ó '76, deja Olivieri, ya había venido Norberto Desanzo y empezado a cambiar parte de la estructura del equipo”, explicó Flores que ahí tomó la titularidad y realizó una extensa carrera hasta principios de los '90. “Tengo 20 campeonatos oficiales ganados, 18 campeonatos de Primera con Huracán y dos en Bahía”, detalló. 





 Llegada a Primera 
Más allá de no ser titular en Primera, Flores no se desesperaba porque “estaba cómodo”, y ese tiempo le sirvió para “ir haciendo experiencia, viendo gente mayor que me fueron educando en el club. Yo venía de una familia humilde, laburadora, yo trabajaba, y me fui metiendo en el ambiente del club y gracias a Dios hoy soy quien soy. Siempre voy a estar agradecido a Huracán. Por la sangre... Peludo", asegura con orgullo. 

Ese crecimiento constante lo pudo reflejar del '77 en adelante, cuando se convirtió en múltiple campeón con Huracán. "Desde el '77 ganamos muchos campeonatos seguidos (8, del '77 al '84)”, graficó con una sonrisa. En esos tiempos también le tocó atajar por los regionales, aunque al principio “siempre me dejaban a un costado, traían algún arquero”. Fiel a su forma, eso no lo desanimaba y tenía su premio: “Vinieron arqueros de todos lados, y de todo tamaño, pero terminaba jugando yo, porque no rendían o por algo terminaba siendo el arquero". 



 Campeón en Bahía 
En Huracán Flores tomó como normal salir campeón, al punto que ya estaban acostumbrados y los festejos eran simples. Pero en 1983 le tocó una nueva experiencia, sumarse a Tiro Federal de Bahía Blanca para pelear el ascenso de la Liga del Sur. 

“Estábamos tan acostumbrados a salir campeones en Huracán que cuando yo fui a Bahía a Tiro Federal y salí campeón me parecía que era otro mundo”, contó, y agregó: “Fui a un equipo de barrio, hacía 50 años que no salía campeón y había llevado dos refuerzos, al Ruso Smith y a mí, yo por intermedio del Gallego Palacio, en el '83, tuvimos la suerte de salir campeones y ascender. Fue una cosa que yo no lo había vivido nunca”. 

Sobre esa experiencia recordó que viajaba los fines de semana para jugar, y sobre el torneo agregó: “Fue duro, los campeonatos allá eran duros, las canchas eran de tierra, las regaban para que no vuele tanta tierra. Nosotros hacíamos de local en la cancha de Olimpo que era la única que tenía césped”. 



Ese año el préstamo se le venció justo antes del último partido, por lo que se perdió la definición. Tras ese paso, volvió a Huracán para seguir sumando títulos, y a principios de los '90 tuvo un nuevo llamado de Bahía Blanca, esta vez para reforzar a Bella Vista que estaba en Segunda. 

“En el '91 me fui a Bella Vista en Segunda, ese campeonato lo ganó Rosario Puerto Belgrano, volví en el '92 y ascendimos. Fue impresionante”, recordó. El festejo al término del partido no pudo ser muy largo, ya que jugaron un miércoles y tuvo que volver a trabajar, aunque recordó: “Entrar en el barrio el día que salimos campeón y que estén las banderas de techo a techo fue una cosa impresionante”. Mientras que el fin de semana el club organizó una celebración, “hicieron una fiesta y ahí fui con toda la familia. Lo que viví en Bahía fue espectacular”, aseguró Flores. 





Retiro en Huracán 
Luego de conseguir su segundo ascenso en Bahía Blanca, Flores atajó un año más en Huracán, temporada donde tenía a su hijo Jorge de suplente y decidió que sea la última. 

Sobre esa decisión, explicó: "Venía con ganas de dejar, cada vez me costaba más los domingos salir de mi casa para ir a jugar al fútbol, y un día dije 'ya está'. Terminó un campeonato y dije 'no juego más'. Ahí empezó a jugar él (por su hijo), lo hace debutar el Pela Di Luca". 

Cuando decidió dejar el fútbol, Flores también dejó de ir a la cancha, se alejó de la actividad. "No fui más”, aseguró. “Dejé de trabajar en el camión para jugar al fútbol, y a los 10 días del retiro estaba arriba del camión otra vez. Entonces ya me alejé completamente del fútbol y de ir al club”, finalizó Bartolo Flores, un arquero que dejó su nombre grabado en la historia futbolística de Tres Arroyos.  



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En la selección 
En la selección de Tres Arroyos al “1” del Globo le tocó estar en varias ocasiones, y lleva ese recuerdo con alegría. "Estuve muchos años en la selección. Me acuerdo que nos juntábamos todos los sábados y domingos porque venían chicos de otros clubes, la pasábamos re bien. Robledo, el Turco Salomón, Huguito Di Croce, el Colorado Cedrón, el Pato Barrionuevo, los mejores de los clubes, eso por nombrar a algunos", detalló. 

Al consultarle cómo les iba en esos torneos representando a la ciudad, fue claro: "Bien, pero siempre pasaba lo mismo. Con Necochea peleábamos, pero llegábamos a Bahía y nos ganaba. Otra vuelta nos tocó Mar del Plata. Antes te hacían la diferencia, no futbolísticamente sino físicamente, la preparación nuestra era más precaria, entrenábamos tres veces por semana. Salías a competir porque había muy buenos jugadores, pero físicamente le podías aguantar 70/80 minutos, los otros diez hacían la diferencia”. 

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 Su estilo 
"Era un tipo volador, corajudo, no tenía miedo a nada”, asegura Flores sobre su estilo como arquero. Sumando datos de su formación, indicó: “Me fui haciendo a medida que pasaban los años con la gente que vino de afuera, técnicamente fui progresando, ya me paraba distinto, me tiraba menos. Mucha fuerza de piernas, brazos largos, en Bella Vista me decían Titila. Después me fueron educando. En el barrio jugábamos con los grandotes y me mataban a pelotazos, pero nunca tuve miedo, y después cuando caía al baby nunca había jugado en una cancha oficial, ni sabía lo que era el área, eso lo fui aprendiendo en el club". 

Flores, aunque no fue capitán de equipos, sí era de ordenar la defensa. “Hablaba bastante. Siempre tuve muy buena defensa delante mío, tanto en la selección, como en Huracán o donde jugué", explicó el ex arquero de Huracán, la selección de Tres Arroyos, Tiro Federal y Bella Vista de Bahía Blanca, Boca (lo reforzó en dos regionales) y Rivadavia de Necochea (jugó unos pocos meses). 

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 Atajada y delantero 

Como todo arquero, las atajadas quedan grabadas eternamente en la memoria. Al pedirle alguna, Flores detalló: "Contra Loma Negra un día atajé... empatamos 1 a 1, ganábamos 1 a 0 y nos cascotearon, pero tapé un montón de pelotas. De yapa llovía, granizaba, hasta los granizo agarré. Hasta que salí en una pelota larga, hice un penal como rancho y Manso me lo hizo”. Mientras que otro hecho fundamental fue “el penal que le atajé a Díaz (ante Olimpo)” aunque finalmente aclaró: “Atajadas tengo muchísimas. Tuve otro partido muy bueno contra Olimpo, perdimos 1 a 0 sobre la hora. Por los regionales he tenido muy buenos partidos”. 

Mientras que al consultarle sobre algún delantero que le generó una dificultad extra advirtió: “Muchos. Jugué contra el Ruso Smith, contra el Pela Di Luca, Mariano Moreno, Roberto Barrionuevo, el Cota Alvarez. Otro que era difícil porque se manejaba con las dos piernas era Walter Fernández cuando estaba en Independencia. El Pela era un tipo frío para definir, y ni hablar cuando iba de cabeza". 


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Agradecimiento 
Tantos años ligado al fútbol merecen un agradecimiento, y Flores le mandó un saludo “a toda la familia” y dijo: "Agradecerle al Pato (Alarcón, quien hizo el nexo para la nota), a ustedes y a toda la gente que me quiere, y a la que no me quiere también. Y a Huracán, a Huracán voy a ser agradecido toda la vida, especialmente a Roberto Bottino”.