Opinión

Por Agustín Baez (*)

Pandemia y discapacidad (tercera parte)

20|09|20 21:47 hs.

Hay que tener en cuenta la importancia de modificar nuestras prácticas. Seguimos impulsando, por este motivo, una capacitación. Es un cambio que debe abarcar a las familias, profesionales, diseñadores urbanísticos, sistema educativo, judicial de seguridad, terapeutas, entre otros sectores, y a la sociedad en su conjunto). Es fundamental para lograr resultados y cumplir el “Modelo Social” en concordancia con la Convención de Personas con Discapacidad. 


 Algunos ejemplos para modificar nuestras prácticas pueden ser: mirar, conversar, comprender, empatizar con las personas con discapacidad; son sujetos (tienen un cuerpo, deben elegir, deben experimentar roles, pueden tener proyectos, pueden ser protagonistas de su historia), tienen “capacidad jurídica” para tomar todas las mejores decisiones. 

Se deben incorporar cambios en los sistemas educativos, entendiendo que en la inclusión ya no se debe esperar que todos hagan lo mismo, sino que, partiendo de que todos son diferentes, se cambia la lógica. No se debe esperar menos de ningún alumno, sino todo lo contrario: se espera lo máximo de cada uno y se le dan todos los métodos, medios y apoyos para que transiten sus caminos. 

Se debe impulsar y educar para avanzar hacia la autonomía, evitar la sobreprotección, el aislamiento. Los diseñadores urbanísticos deben diseñar y construir ciudades/lugares/plazas/balnearios accesibles para la diversidad. Es necesario capacitar para el uso adecuado de las palabras en los medios masivos de comunicación y sociedad en general. 

Debemos Impulsar el fortalecimiento de los vínculos de las personas con discapacidad y la sociedad; evitar el aislamiento de este colectivo. El hecho fundamental de la existencia humana no es ni el individuo, ni la colectividad. El hecho fundamental de la existencia humana es la interacción del hombre con el hombre (M. Buber, 1970, filósofo y escritor austríaco-israelí). Autores como Guvalnick y Neville, 1997, apuestan por dirigir los esfuerzos de la atención temprana hacia la competencia social, como clave esencial de lo humano, ya que captura y define como los individuos resuelven los problemas más fundamentales en las relaciones humanas; planteando retos de cómo iniciar y sostener vínculos e interacciones con otros, resolver conflictos, conseguir amigos, hacer cosas juntos y lograr metas interpersonales. En resumen, facilitar y dar herramientas para impulsar las relaciones interpersonales ya que son indicadores claves de resultados importantes en la vida de cualquier persona. 

Trabajar nuestras actitudes (combatir la intolerancia, prejuicios, indiferencia, discriminación). 

Fortalecer y mejorar la gestión de las políticas públicas (Enfoque más Integral de la discapacidad). Avanzar hacia sistemas integrados-intersectoriales (Ministerios, universidades, secretarias, direcciones provinciales, municipales, obras sociales, educación, etc.). Del mismo modo, formar profesionales y técnicos adecuados para discapacidad; además de generar y difundir información accesible a toda la sociedad. 

Nuevo escenario 
El trabajo que nos espera durante la pandemia y postpandemia es inmenso, porque hay que recuperar todo el retroceso que tuvimos con nuestros hijos, tenemos que repensar y reinventarnos en nuestras estrategias para adecuarnos al nuevo escenario, sin dejar de tener en cuenta la crítica situación social, psicológica y económica que nos espera en todo el país. 

 Pienso que otro mundo emergerá de los escombros que deja la pandemia; no será producto de un milagro, sino la realización de un cambio radical en nuestra forma de luchar por nuestros derechos, sin la fragilidad de nuestros individualismos o de nuestras “quintas”. La propuesta es trabajar para que sea no solamente otro mundo, sino un mundo donde existan espacios y derechos para todos, sin exclusiones, sin injusticias, con dignidad, con mayor igualdad, solidaridad, con libertad, sin egoísmos, sin violencia, sin una voz única. 

 El gran desafío es que está en nuestros corazones concebirlo y en nuestras manos, en nuestras acciones diseñarla, construirlo y habitarlo. ¡Manos a la obra!. Abrazos a todos. 

 (*) El autor es integrante del grupo de padres y voluntarios “Mas Inclusivos Tres Arroyos”