Opinión

Por José Mariano Pérez

Juan B. Istilart y la cooperativa eléctrica

27|09|20 13:47 hs.

Por José Mariano Pérez


En la noche del 14 de mayo de 1931 hubo una reunión en el Cine Politeama (donde hoy se halla el Auditorio Padre Mañanet) tendiente a analizar las posibilidades de formar una entidad cooperativa para brindar servicio eléctrico. 

Por esa época Tres Arroyos era “iluminado” por la Compañía Sudamericana de Servicios Públicos (Sudam), con sede en calle Pellegrini 75. Esta empresa de capitales norteamericanos, tenía su sede central en Buenos Aires y sucursales en más de veinte ciudades, entre ellas la nuestra. 

La visión puramente empresarial, alejada de algunas necesidades esenciales de la población y en especial, las elevadas tarifas que cobraba, provocó la reacción de la industria, el comercio y la ciudadanía toda. Particularmente la entonces Liga de Comercio e Industria a través de numerosas notas había solicitado una rebaja en el precio del fluido eléctrico.

La negativa fue rotunda. Como consecuencia de ello se hizo una especie de protesta popular, al aunar criterios los comercios céntricos de bajar sus cortinas ni bien anochecía, para evitar un consumo excesivo.

La asamblea llevada a cabo en el Politeama fue un éxito total, tanto por la cantidad de gente que se acercó como por las ideas concretas que se plasmaron en un memorándum, que fuera redactado por Juan Bautista Istilart. 

Esa misma noche se conformó una comisión provisoria que encabezó el Sr. Manuel Gonzalez y la integraban caracterizados vecinos de la ciudad. Se le encomendó a Istilart la redacción del estatuto. A los Sres. Mauricio Steimberg y Juan B. Crosta la difusión de la idea de formar la cooperativa, debiendo para ello efectuar cuanta tarea consideren pertinente. Por ejemplo, se creó un periódico llamado “Luz y Fuerza”, se realizaron reuniones barriales, se llevaron a cabo diversas charlas en el Teatro Español, disertando en las mismas técnicos y autoridades de entidades establecidas en ciudades vecinas. Tuvo una vital participación el Ingeniero Alfredo Di Cío, nativo de Concordia, Entre Ríos, que era una de los profesionales más respetados del país en cuestiones relativas a prestaciones eléctricas. Se lo nombró asesor de la incipiente entidad. 

Istilart tenía una actitud cauta ante la formación de la nueva empresa. La crisis económica mundial, lo obligaba a analizar con detenimiento cada paso, sin apresurarse. Crear la entidad sobre bases firmes y sólidas. Se debía tener en cuenta que se competiría con la sucursal de un trust de los Estados Unidos. Por eso aconsejó meditar cada decisión y buscar el asesoramiento adecuado. 

El primer escollo era formar el capital social. Para ello se emitieron acciones que cada interesado debía comprar de acuerdo al consumo que tenía. Nuevamente aquí la actitud de Istilart fue determinante ya que por ese entonces, luego de la Municipalidad, su fábrica era la mayor consumidora de energía eléctrica. Compró las acciones al contado (la forma de pago genérica era en cómodas cuotas), lo que aportó una buena cantidad de dinero que hizo más sencillo el comienzo de la cooperativa. 

Redactados los estatutos y calculados los costos de la nueva usina, la Comisión Provisoria llamó a una gran asamblea para el día 13 de setiembre de 1931, la que dio su apoyo para la constitución de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Tres Arroyos. 

Una vez efectuada la suscripción de acciones necesarias (en apenas 20 días se habían asociado 526 vecinos), el 10 de octubre se aprueban los estatutos y se elije el primer Consejo de Administración que presidía Francisco Rivolta, siendo Istilart el vicepresidente. Las reuniones se realizaban en la sede de la Liga de Comercio e Industria, los días martes a las 21 horas. 

La necesidad de contar con un edificio propio hizo que se adquiriera un predio sobre calle Castelli. Allí la empresa Bochero y Rampoldi construyó el inmueble que aún hoy pertenece a la CELTA. 

Pese a la buena recepción por parte de la población, la Cooperativa precisaba aumentar la cantidad de clientes. También pretendía prestar el servicio de alumbrado público. Varios años demoraron las gestiones para que la Municipalidad se asocie, encontrando rechazo en las autoridades, lo que motivó una gran movilización popular el 5 de setiembre de 1933. Dicho día unas diez mil personas se congregaron para marchar desde la sede del Politeama hasta la Cooperativa. Ante semejante demostración, la Municipalidad le otorga a la recién nacida entidad, el servicio de alumbrado público.

Istilart al momento de su fallecimiento, el 26 de junio de 1934, era vicepresidente de CELTA, por lo que debe colegirse que perteneció a la misma desde su fundación y hasta el último de sus días.