Conti aún conserva sus elementos de trabajo: las tarjetas que él mismo coleccionó y los silbatos

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Informe Especial

Omar Conti, la primera tarjeta del arbitraje local

11|10|20 11:32 hs.

Hay un personaje que siempre pasa desapercibido cuando uno habla de fútbol: el árbitro. Durante toda la historia, Tres Arroyos tuvo la oportunidad de ver grandes referís, marcando un antes y en después de acuerdo a su desempeño. 


Omar Conti es uno de los jueces que marcó una etapa en el fútbol local. Con una sobria forma de dirigir y un gran desempeño físico, el árbitro dejó su huella. Hoy, a los 81 años, el juez recuerda nítidamente cada momento vivido dentro del rectángulo de juego.

“Gracias a Dios tengo grandes recuerdos de todos los partidos de mucha importancia” dice, mientras empieza a desempolvar su trayectoria, de más de 20 años.

Los comienzos 
La llegada de Conti al referato es una casualidad. “Estaba conversando con un árbitro que para mí fue el que me inició en la carrera, Antonio Fígaro, en un campeonato de los barrios en el Club Argentino Juniors y me dijo que hacían falta árbitros para el campeonato de barrios; a mí me gustaba y como yo había jugado al fútbol tenía cierto conocimiento” sostiene, aunque rápidamente aclara que “nada ver una cosa con la otra, una cosa es jugar y otra dirigir”. 

El gusto por el deporte y su interés por los jueces lo llevaron a iniciarse en ese mundo. “En el año 66 me incorpora la Liga local como juez de línea y dirigiendo inferiores y después fui escalando categorías hasta que en el 70 llegué a Primera División y ahí permanecí 20 años” contó.

En paralelo a su desarrollo en la máxima división del fútbol local, Conti se dio el gusto de sumar experiencias foráneas. “Dirigí Campeonatos Argentinos y Regionales Centro” señaló, mientras recordó el momento justo en que le propusieron dirigir su primer partido en Primera.


Con un referente: junto a Humberto Dellacasa, con quien tuvo la oportunidad de dirigir


“Me lo propuso el Colegio de Arbitros” destacó y agregó: “Estaba el doctor Bordone en el Colegio de Arbitros y me preguntó, porque él me hizo un seguimiento, 'Conti, ¿usted tiene estudios secundarios?', le dije que no, que simplemente tengo primario, y le pregunté por qué me hacía esa pregunta y me dijo que de acuerdo a la forma que tenía de tratar al jugador, empleaba mucho la psicología… recuerdo que le dije que yo de psicología no entendía nada”. 

Las tarjetas 
Su trayectoria, como todas, cuenta con picos aunque esta vez éstos no están relacionados al rendimiento, sino a los hechos. 

La buena labor desarrollada durante toda su carrera le permitió ser el elegido para dirigir partidos especiales. Y uno de ellos fue el puntapié inicial del uso de las tarjetas. “Me toca dirigir la Tercera División de Quilmes-Huracán en cancha de Huracán y la semana anterior en Buenos Aires se habían empezado a emplear las tarjetas. Yo entonces, por cuenta mía, que me sentía árbitro de la Liga local y ya que ésta corresponde al Consejo Federal de AFA, empecé con las tarjetas y me tocó la suerte de inaugurarlas. En el partido tuve que expulsar a un jugador de Quilmes, le saqué doble tarjeta amarilla y roja y el señor Orfel Fontán como presidente del Club Quilmes hace el descargo en el Tribunal de Penas diciendo que yo empleaba las tarjetas y no estaba autorizado, y ahí se creó un pequeño debate… me citó el Colegio de Arbitros y el Tribunal de Penas” dijo. 


Conti se apresta a sacar una tarjeta, mientras lo observan atentamente Loustau y Férez, de Huracán, y Valvuena, de Ciclista


Aquel momento fue un hito. Nadie en la ciudad había usado las tarjetas hasta ese momento y Conti tuvo la idea de continuar algo que había empezado en Buenos Aires. “Las tarjetas las hice yo, compré plástico y las recorté. Al domingo siguiente ya todos tenían las tarjetas roja y amarilla. Fue increíble”. 

Partidos 
Hay partidos que quedarán en el imaginario colectivo de la gente y en la retina del referí. Uno de ellos es la final del año 1974 entre Cascallares y Huracán.

Conti la retrata con precisión: “Llega la última fecha del campeonato local y Cascallares llegaba con un punto de ventaja sobre Huracán y con el empate era campeón, el partido se jugaba en Cascallares. Una semana antes ese partido se llevaba todos los comentarios, en la calle, en el diario y en la radio, pero no se sabía quién dirigía. La Liga nombró una terna de Primera pero no dijo cuál de los tres iba a dirigir, el árbitro iba a ser sorteado el mismo domingo en la cancha, antes de empezar el partido. El intendente local Francisco Couso fue el que sacó los nombres de los árbitros… salí sorteado y dirigí yo. La cancha estaba llena de gente. Al final ganó Huracán 3 a 1 y me salió un partido muy redondito…”. 

Otro encuentro que el ex árbitro saca a relucir es un Huracán Ciclista-Independencia, el que, para él, marcó el inicio de la rivalidad que mantienen hasta hoy en día. “Aparentemente Independencia tenía mejor equipo, pero Ciclista le ganó 4 a 0. Terminó el partido y todo normal. Cuando nos íbamos para Tres Arroyos en el auto, prendemos la radio para escuchar el comentario y dijeron 'estamos en condiciones de adelantar que Independencia protestaría el partido' y yo pensé '¿qué pasó? ¿qué sucedió?’ Ciclista le había pedido el pase a San Martín de un jugador, que no estaba ni negado ni tampoco otorgado. Ciclista lo hizo entrar faltando 3 minutos para terminar el partido. Independencia hizo el reclamo y ganó los puntos. De ahí nace la gran rivalidad”. 

De AFA 
Además de dirigir a equipos de la zona y de la región, Conti tuvo la oportunidad de arbitrar a equipos de AFA ya que dirigió a San Lorenzo y a Racing en sus visitas a la ciudad. “Cuando vino Racing el técnico era Osvaldo Zubeldía y tuve la gran satisfacción de intercambiar algunas palabras en el vestuario… él tenía un comportamiento… era un señor con todas las letras, sin desmerecer a nadie. Recuerdo que vino al vestuario a preguntarme si tenía algún problema con algún jugador así antes de expulsarlo lo cambiaba... “. 

Del cotejo del conjunto de Boedo, recuerda que el DT de aquel equipo azulgrana era Juan Carlos “Toto” Lorenzo. “Tengo un recuerdo con el cordobés Pitarch. Le llamo la atención porque no sé qué protesta y escucho que Lorenzo lo reprende a Pitarch y le dice 'cordobés, calladito con el señor que está dirigiendo bien' y eso me llenó de satisfacción”. 

Un profesional 
Para Conti, ser árbitro implicó llevar una conducta dentro y fuera del campo de juego. “Para mí siempre fue fundamental el apoyo de la familia. Yo durante los años que dirigí Primera División no supe lo que era almorzar un domingo con mi familia, nos perdíamos cumpleaños por ejemplo. En vísperas de un partido, el sábado a la noche me acostaba temprano para descansar... repasaba el reglamento, me acostaba, leía y así todos los sábados... es la misión que tiene que tener un árbitro” entendió, resaltando que “el rol de la familia y su apoyo fue fundamental”.

Además, recalcó la importancia de tener un buen estado físico. “Cuando me tocó dar charlas en el Colegio de Arbitros para los chicos nuevos siempre les sugería el buen estado físico, no creérsela cuando el encuentro está a favor porque siempre es un aprendizaje; cada partido que está designado para un árbitro es como un examen que tenes que rendir”. 



Esta formación y dedicación se fueron forjando con los años ya que, mientras dirigió, trató de mantenerse al tanto de todas las novedades así como también se perfeccionó cada vez que pudo. “Acá vino gente como Humberto Dellacasa, que llego para dar una charla técnica a los árbitros locales y le dieron el privilegio de que dirija la final Boca-Huracán en cancha de El Nacional de un Torneo Milanesi y yo le hice de juez de línea”. 

De aquel encuentro, Conti aprendió muchísimo. “Siempre se aprende” sentenció, mientras resaltó que “Humberto era un gran árbitro y una persona extraordinaria, de una humildad increíble... recuerdo que dio explicaciones de cómo se actúa. Yo siempre intenté perfeccionarme porque hay que estar actualizándose con el reglamento, con las modificaciones y a veces cuando tenes dudas preguntar”. 

Omar Conti se retiró del arbitraje de la Liga cuando cumplió 50 años, en la temporada 89/90, pero se dio el gusto de dirigir 5 años más en la Liga Comercial.

“Me hubiese gustado, si tenía estudios secundarios, ver hasta dónde podía llegar” lamentó, aunque se mostró feliz: “Creo que fui un bendecido, no te digo que todos los partidos me salieron bien, pero siempre tuve jugadores, dirigentes... siempre los traté con mucho respeto. El arbitraje a mí me permitió conocer grandes jugadores y también buenas personas con las que he forjado una amistad” cerró.