Opinión

Por Carlos Seggiaro

Dólar blue: ¿Cuánto vale un bote en la cubierta del Titanic?

14|10|20 10:15 hs.

La extensión de la cuarentena plantea la prolongación del gasto público con carácter de excepción, tal como se observa desde marzo de este año. En ese contexto, por ejemplo, todos los gobernadores le solicitaron la semana pasada a Alberto Fernández que mantenga durante los próximos meses el aporte de los 10.000 pesos correspondientes al llamado Ingreso Familiar de Emergencia, que llega a prácticamente 8 millones de personas en todo el país. 


El problema es que el gasto público de emergencia se cubre básicamente con emisión monetaria provista por el Banco Central, lo cual contribuye a generar presiones inflacionarias y también alienta la compra de dólares en los circuitos informales (el argumento de que no faltan dólares sino que sobran pesos tiene ciertamente su lógica). 

Llegado este punto hay que asumir que la Economía Argentina acumula una batería de desequilibrios macroeconómicos que serán complejos de resolver en el corto y mediano plazo, aún después de la salida de la pandemia. Tres años acumulados de recesión, alta inflación, desocupación en torno al 15%, y un 40% de la población por debajo de la línea de pobreza, son sólo algunas piezas del rompecabezas con vistas a 2021. 

La cuarentena esconde tantos problemas como deja en descubierto otros más visibles. 

Así, por ejemplo, CAME planteó la semana pasada que el 60% de las empresas posee deudas con sus proveedores y que el 42,8% tiene retrasos en el alquiler. Además, remarcaron que el 70% de los encuestadores registran deudas impositivas con el Fisco a nivel nacional, provincial o municipal.

Por otra parte, otro informe destaca que nueve de cada diez familias en Argentina poseen deudas no bancarias y que el endeudamiento creció más del 50% en los últimos 12 meses. 

De ese relevamiento también surge que la mayor parte de los encuestados creen que no podrá hacer frente a sus pasivos. 

Queda claro que el combo de problemas que enfrenta la Economía Argentina plantea un desafío inmenso de cara al 2021. Así lo reconoció el propio FMI tras su visita al país la semana pasada al expresar que: “El país enfrenta dificultades económicas y sociales complejas en el contexto de una crisis de salud sin precedentes. Se trata de desafíos excepcionalmente difíciles, sin soluciones fáciles. Compartimos el compromiso de las autoridades con políticas que aseguren una consolidación fiscal favorable al crecimiento y al mismo tiempo que protejan a los más vulnerables, permitan una reducción gradual de la inflación e impulsen la creación de empleo, la inversión y las exportaciones”. 

Blue histórico 
El blue arrancó la semana en $ 167. Con una brecha superior al 100% en relación al dólar oficial, un simple análisis técnico indica que, en términos reales (es decir considerando la inflación) el dólar marginal en sus diversas expresiones (blue, contado con liquidación, MEP) se ubica actualmente en el valor más alto de los últimos 31 años. Hay que remontarse a 1989, con Raúl Alfonsín, para encontrar un tipo de cambio tan alto en los circuitos no oficiales. 

De lo anterior se deduce que el dólar blue se ubica en los valores más altos de la historia del país. Ahora bien: ¿Esto significa que está caro y que debería bajar? Desgraciadamente, la respuesta excede el análisis técnico. ¿Cuánto vale un bote en la cubierta del Titanic? Está claro que, en una situación extrema, hay quienes están dispuestos a pagar por algo mucho más de lo que en realidad vale. 

La pregunta del millón aquí es si la situación actual del país es tan extrema, como para pagar algo mucho más de lo que vale, medido en términos técnicos. 

Desgraciadamente no hay una respuesta uniforme a este interrogante (aún con las consideraciones del inicio de este informe). En un contexto de alta incertidumbre la percepción sobre este tema cambia según la persona que lo esté evaluando, es decir, tiene un carácter fuertemente subjetivo. 

Pese a lo anterior, para la toma de decisiones empresarias lo que corresponde analizar es lo que efectivamente suponemos que hará el Gobierno. El Banco Central va a acelerar algo más la cotización oficial, pero no está dispuesto a convalidar un golpe devaluatorio, porque estima que el remedio sería peor que la enfermedad, análisis que ciertamente compartimos. 

La brecha cambiaria es dañina, y genera múltiples distorsiones en el sistema productivo. Esto está muy claro. Pero el Gobierno y el Banco Central carecen de herramientas efectivas para resolver esta situación en las actuales circunstancias. Por otra parte, como todo parece indicar que la incertidumbre en la sociedad argentina aumentará en los próximos meses, lo más probable es que la brecha cambiaria se amplíe aún más en lugar de descomprimirse. ¡Es lo que hay! 

Mercados agropecuarios 
Circularon en los últimos días diversos informes que destacan que la demanda de commodities desde China se sitúa en una situación casi explosiva, y que esa es la principal razón por la cual los precios están tan entonados en Chicago, situación que tendería a consolidarse en los próximos meses, y con vistas a 2021. 

Son los mismos analistas que tenían una visión deprimente del mercado en la primera mitad del año, cuando nosotros ya anunciábamos que los precios tenderían a mejorar en el segundo semestre, por la reactivación de la demanda desde China y el resto del Sudeste Asiático. 
Ni muy muy ni tan tan. 

Vemos de cara a 2021 un mejor escenario para los precios de los commodities, por un conjunto de factores. Pero eso no significa que la demanda va a explotar y que los precios volarán por los aires de manera descontrolada. La recuperación de la economía global es un dato de la realidad, pero el mundo no estará de fiesta en 2021. 

Recuperación de la demanda internacional, fondos especulativos jugando a la compra de commodities y un clima complicado explican el combo de factores que empujaron los precios últimamente. En ese contexto ratificamos que la mejor recomendación de cara a la próxima campaña para los productores agrícolas argentinos en tomar coberturas a través de un PUT. 

Mientras tanto merece destacarse que el llamado Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) que nuclea a las empresas agroalimentarias con orientación exportadora continúa negociando con el Gobierno Nacional mejores condiciones para la exportación a cambio de diversos compromisos para liquidar divisas. 

En ese contexto, percibimos que se está avanzando por estos días en conseguir una baja en las retenciones y también aumentos para los reintegros en carnes y lácteos. También se solicita que la baja de las retenciones para granos, harinas y aceites abarque a la cosecha 2021.

 Consideramos que es altamente probable que esta negociación prospere. 

* Informe económico semanal elaborado en exclusiva para los asociados de la Mutual DAN