Claro, Reta y Orense

Documentos del Museo Aníbal Paz

Claromecó-Dunamar: cuando no había puente, la iniciativa de Gesell y los cambios posteriores

15|10|20 14:59 hs.


El Museo Regional Aníbal Paz de Claromecó, se encuentra realizando publicaciones en Facebook por el Centenario de la localidad, con datos muy interesantes vinculados con la historia, personas y lugares.

La última información está vinculada a los puentes que unen Claromecó con Barrio Parque Dunamar. 

La entidad cuenta que "durante muchos años no existía un puente que conectara ambos lugares, se cruzaba como se podía, a caballo, en canoa, en carro, en vehículos o simplemente caminando cuando las condiciones lo permitían, en baja mar y el arroyo con poco caudal; igualmente era una situación peculiar, incomoda y hasta divertida, la cuestión era pasar para el otro lado". 

La reseña, señala que  “es así como Don Ernesto Gesell adquiere lo que hoy es Dunamar en 1945. Luego de instalarse en el sitio, como la única forma de cruzar el arroyo era por la playa, a pie o a caballo, cuando la marea lo permitía, sino con el bote cruzando a pie desde lo de Arbasetti hasta donde hoy está el puente peatonal y luego hasta la casa. Viendo que de parte del Estado no había intenciones de construir un puente, vende un velero que tenía para así poder erigir el viejo puente de tablones de madera, (el constructor fue el señor Santos Alemanni), llevándole varios años concretar el proyecto por problemas legales para abrir la calle del lado de Claromecó". 

También recuerda el Museo que "este puente fue destruido en dos ocasiones por inundaciones, hasta que en el año 1980 se construye el actual puente vehicular, a cargo del Municipio de Tres Arroyos. Donde estaba el viejo puente se reconstruye un puente provisorio peatonal.” 

El proyecto y ejecución del puente peatonal colgante tuvo una demora de dos años aproximadamente, inaugurándose el 26 de enero del año 2002. Hace referencia a una nota publicada por La Voz del Pueblo el mencionado día: “Un sueño hecho realidad, …las altas torres, con su color celeste y el duro quebracho, traído especialmente del Chaco, médanos, tamariscos y arroyo, conforman un marco pintoresco, que se convierte, además de ser un nexo entre ambos lugares, en una opción más para recorrer, tomar fotografías y disfrutar del sol al reparo los días en que soplan fuertes vientos.” 

Una gestión en la que participó Daniel Chedrese, con financiación de la comuna, diversos sectores empresariales y vecinos. La obra estuvo a cargo de la empresa Zurita López.











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