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Un joven con un proyecto de grande

Con 16 años, Giuliano Di Rocco armó desde cero un vehículo todo terreno. «Desde chiquitito que me encantan los fierros, los motores, los autos”, reconoció al contar detalles de su obra


Giuliano Di Rocco es un fanático de “los fierros, los motores y los autos”, y con apenas 16 años llevó su pasión a un nivel superior: proyectó, trabajó y fabricó desde cero un vehículo todo terreno. Aprovechando el tiempo libre producto de la cuarentena, en abril puso manos a la obra y por estos días ya puede disfrutarlo recorriendo los médanos de Claromecó. 
La Voz del Pueblo se contactó con el joven que el año próximo realizará su último año de Secundaria en la Escuela Agropecuaria, y luego tiene decidido estudiar alguna carrera relacionada con la mecánica, para que cuente más detalle de su obra. 
«Desde chiquitito que me encantan los fierros, los motores, los autos. Yo había tenido uno cuando iba a la Primerio, me lo regaló mi papá ya armado, y de ahí empecé a meter mano con mi abuelo que era mecánico y me empezó a gustar todo. Se vendió ese y ahora con el paso de la cuarentena dije ‘por qué no empezar un proyecto’”, reconoció Giuliano. 
Su relación con la mecánica tiene su nexo familiar con su abuelo, aunque su papá, que es médico, y su mamá, que es docente, también hicieron su aporte apoyando el proyecto. “Para mi cumpleaños mis padres me regalaron una soldadora, había comprado una amoladora y con algunas cosas que habían quedado del taller de mi abuelo las traje a mi casa, tenía todo medio ordenadito y con algunos ahorros que tenía y ayuda de mi familia empecé a comprar los fierros y compré un cuatriciclo sin el motor”, describió de los primeros pasos.

Giuliano en el momento de pintar la estructura que él mismo construyó

Con esos elementos, comenzó a trabajar en el chasis del vehículo, usó la dirección que tuvo que reformar, le colocó las cuatro ruedas del cuatriciclo y el eje trasero. “Tenía en mente que lo tenía que ensanchar y después armar un esqueleto. Empecé a cortar el cuatriciclo de a poco sin saber mucho, animándome más que nada», reconoció Giuliano. 
Aunque contó con ayuda para algunas cuestiones, su gran aliado fue YouTube, ya que cada cosa que necesitaba aprender la buscaba en internet. “Empecé mirando videos de cómo soldar porque mi papá soldaba de vez en cuando en el taller de su papá, pero no sabía mucho. El es médico y eso se practica y se va mejorando. Entonces mirando videos y practicando fui aprendiendo a soldar, a manejar la amoladora, preguntando…”, indicó, y agregó que en la ayuda “Alberto Bailón, que es amigo de la familia, me ayudó mucho a alargar la dirección para que gire bien todo, también Uzidinger que es mecánico me ayudó bastante, en la palanca de cambio por ejemplo. Yo lo había diseñado pero no funcionaba mucho». 
Sobre el chasis, que lo armó “completo de cero” lo realizó: “Mirando fotos de internet y en el piso de mi casa dibujando con una tiza y con la ayuda de mi papá. Tenía que respetar algunas medidas por un carro que había comprado papá para que entre bien y poder llevarlo a la playa lo fui armando”. 
El motor 
Con la estructura lista, llegó el momento de darle vida al vehículo con el motor. Giuliano Di Rocco encontró una moto que estaba parada, una Guerrero 150, e hizo la inversión. “Había que cambiarle unos rodillitos de adentro del encendido para hacer girar el motor, un carburador y después con la ayuda de Carlos Etcheto, que me dijo ‘acá está el problema’, fui a comprar el repuesto, desarmé el motor la parte del arranque y cambié la pieza que estaba gastada, después lo armé de nuevo con la junta nueva, le di arranque puenteándolo con una batería en el burro y en masa y arrancó, así que estaba bien el motor», detalló. 
De la moto, que la cortó “entera”, se quedó “con el motor y la cuna donde va el motor” y luego nuevamente entró en escena YouTube: “Miré un video de cómo era la relación de los cambios para que sea una palanca, y era con un juego de varillas que venga del motor. Eso lo hice solo y animándome».

Giuliano Di Rocco contó los detalles de su proyecto en La Voz del Pueblo

 

La butaca y a probarlo 
Con el chasis listo y el motor andando Giuliano buscó la butaca. “Me costó mucho encontrarla, busco mucho en Facebook pero no conseguía y también es algo caro. Esta la pagué 6500 pesos y conseguí un hombre que la armó de fibra de vidrio, lo pagué yo con mis ahorros (lava autos para ganar dinero e invertirlo en el proyecto)”, contó sobre uno de los últimos detalles. 
Mientras que el cierre fue con la pintura y la electricidad, y trasladó el vehículo al taller de Mario Collini, que es el papá de un amigo y compañero de la escuela de Giuliano. “Fui a pintarlo, hacerle algunas reformas que me faltaban y la parte de la electricidad que era una tema complicado y delicado, ahí le pedí la ayuda al papá de mi amigo», reconoció. 
Con todo listo, la última semana lo puso en marcha y lo pudo probar, mientras que ahora lo llevará a Claromecó donde desea poder disfrutarlo en la playa, donde lo trasladará sobre un carro y lo usará con los recaudos necesarios por la arena. Sobre su proyecto concluyó: «Estoy muy contento, espero poder disfrutarlo».

Agradece

Aunque el proyecto lo encabezó y realizó en gran parte solo, Giuliano reconoció a quienes hicieron su aporte. «Un agradecimiento a la familia, a mi mamá y mi papá, a mis hermanas, al tornero Alberto Bailón, Uzidinger que es otro mecánico que me ayudó mucho, Collini y a la familia de él, a mi compañero Faustino Collini que gracias a él pude ir al taller del papá y a Carlos Etcheto», finalizó.
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