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JUEVES 20.06.2024
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La fuerza de la melodía le gana a todo

Hablar con Hugo Fattoruso es muy simple. Un tipo apasionado al que las palabras al igual que su música brotan porque sí. Alguien totalmente desacartonado, un verdadero hombre de mundo, «O de dos mundos» según el lo dice a través del relato por su vinculación con Japón. 

Y así de simple es el hablar con el y preguntarle cuál es el objetivo de realizar estos encuentros para un músico y es las dos cosas, es la sobrevivencia y es la pasión. «Yo tengo la suerte de desenvolverme en lo que me apasiona que es esto de la música. Yo puedo ser cocinero, que me encanta, y podría hacer algún tipo de servicio y seguramente lo voy a hacer con pasión. Pero yo ya trabajé de mecánico, de mensajero con la moto, como limpiador, de fotógrafo pero, bueno, tengo la suerte de esto. Lo que me mueve a mi es esto de que me llaman a tocar y puedo seguirlo haciendo. Mis dedos funcionan, mi cuerpo me funciona, así que estoy en plena actividad y sigo trabajando». 

En la actualidad tiene «cuatro proyectos, entonces es como que tengo diferentes chances de tocar ante todo tipo de públicos. Toco solo como en este caso. Y aquí hay invitados que son chicos de esta ciudad. 

«También tengo un dúo con mi compañera de vida, con Albana, que es una gran percusionista, que me ayuda a cantar. Ella trabaja con electrónicas y trabaja con percusión acústica, aérea. Otra alternativa es un quinteto que es temática candombe pura que tenemos con los hermanos Wellington Silva y Matías Silva, su primo Guillermo Díaz Silva, Albana Barrocas y yo. Con este grupo fuimos invitados por la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto. Esto fue fantástico, una orquesta de 42 músicos y el quinteto de candombe, pero no era todo candombe en algunos momentos yo tocaba solo con el resto de la orquesta, sin los percusionistas». 

«Además yo todos los años viajo a Japón porque allí tenemos un dúo formado con el percusionista japonés Yahiro Tomohiro que se llama Dos Orientales. Y este año será el 11° consecutivo en el que estaremos de gira corta, solo cuatro semanas y visitaremos 16 ciudades. Con estos proyectos yo aparezco donde me llamen». 

Y realmente se siente así porque Hugo Fattoruso es un músico en el que la pasión es su mayor referencia y se refleja a cada momento, en cada palabra que dice y en sus gestos. 

 

Una historia increíble 

Su contacto con Japón, y en este caso con Yahiro Tomohiro, merecen un párrafo aparte o como Hugo dice en este caso «mi golpe de suerte. Yo vivía en Brasil y formaba parte de la orquesta de Djavan, cuando él fue a Japón en el año 85. Tomohiro viene a ver a Djavan, porque a él le gusta mucho la música brasileña y me trajo un disco de Opa para que le firmara, porque también le gustaba el trío que formábamos. Y esa noche que tocábamos con Djavan me dijo que vas a hacer después, porque yo estoy grabando con mi grupo, ¿no querés venir?. Sí claro le contesté, así que lo acompañé y grabamos con su grupo, todos japoneses muy simpáticos. Allí quedamos en contacto y yo le anoté el numero de teléfono de una prima mía en Uruguay en un papelito. Años después Tomohiro empezó a buscarme para hacer algo juntos y empezó por Brasil. Encontró el papel que yo le había dado, llamó a mi prima en Uruguay, mi prima se fue hasta lo de mi madre y ella le pasó el teléfono mío de Nueva York. A los pocos días volvió a llamarla y grande fue mi sorpresa cuando me llamó a Estados Unidos. Me propuso que fuese a Japón y formamos en el 95 con otro amigo de él, Takamasa Segi, la Súper Group, junto a Alex Acuña, Pedro Aznar, Toninho Horta, Tomohiro y yo. Con ellos hicimos una gira a la que Alex Acuña pegó el faltazo. Imaginate lo que era el Gordo Takamasa pidiendo disculpas en cada teatro al que íbamos. Al año siguiente formamos un cuarteto, Takamasa, Horta, Yahiro y yo, y ahí Tomohiro me propuso hacer un dúo y así fue y este es el año once que estamos tocando juntos. Además de haberme conectado con numerosos grupos y cantantes japoneses, entre ellos la increíble Mio Matsuda, que vino a Argentina, Uruguay y Chile. Yo me siento muy feliz de mi contacto con Japón, con esa cultura y ni hablar de lo que hemos logrado con Tomohiro. El es mi ángel de la guarda en Japón, como toda la gente que ha tocado conmigo en algo cambian mi vida. Pero en este caso especial es el contacto que tengo con esta sociedad tan especial como lo es la japonesa y este hombre cambió para bien mi vida» y se nota en su expresión lo transcurrido.

En pocas palabras y sólo 14 minutos de charla, Hugo Fattoruso contó, desde su simpleza y con todo detalle, el tiempo transcurrido de su vida. La trayectoria de este uruguayo apasionado para contar sus cosas a tal punto que con él tanto en el escenario como en el relato de su vida… hay que sentarse a escuchar a este verdadero «maestro». 

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